Hace 60 años, DDB creó la primera pieza que recurría totalmente al ámbito de la creatividad, siendo este un anuncio gráfico publicado en prensa, cuyo nombre era “Think Small”.

Esto hizo a la agencia ser pionera en un mercado que se encuentra en constante movimiento. Gracias a ello, podemos afirmar que DDB es hoy quien es. Todo comenzó en 1959, cuando los fundadores de DDB obtuvieron la cuenta de Volkswagen en Estados Unidos, la cual los posicionó en la cúspide creativa publicitaria.

No obstante, se enfrentaban a un gran reto, ya que Volkswagen quería introducir su producto alemán en Estados Unidos, pasada recientemente la II Guerra Mundial. Se trataba del Volkswagen Beetle, un vehículo considerado símbolo del régimen nazi, una cuestión que hacía más difícil introducir este producto en el mercado norte americano.

Además de ello, su principal característica a destacar era su tamaño, debido a que a principios de los años 60 en mencionado país no se utilizaba de manera habitual un coche tan pequeño. En este sentido, DDB fue la primera agencia capaz de promocionar un producto que fuera en contra de la moda americana de aquellos años.

La clave fue vincular el Beetle con valores como el rechazo contra los excesos y el inconformismo. Este se vendió como un vehículo para personas que querían alejarse de la pomposidad y del despilfarro.

Por otra parte, cabe destacar que el coche pasó de recordar a un instrumento bélico y un símbolo de propaganda nazi a ser un icono pacifista.
Este anuncio creativo atribuido a Bernbach cumple, por primera vez, las características de alineación entre texto e imagen, algo que fue un hito en la historia de la publicidad tal y como la conocemos.

Si analizamos la pieza, podemos observar que rompieron todas las reglas que debe seguir un anuncio gráfico. Esto se debe a que el producto se muestra en una imagen monocromática de baja resolución y en tamaño reducido, posicionado en la esquina superior de la gráfica a pesar de ser el total protagonista. Además de ello, cabe mencionar que tampoco quisieron centrarse en un anuncio explicativo en el que se enumeran las características del vehículo, si no resolverlo de una forma humorística e irónica, con la cual buscaban la inteligencia y complicidad del consumidor estadounidense.

Así Empleaban de esta manera una técnica que entonces era impensable, no obstante, fue tan reconocible que no les hacía falta incluir la marca anunciante, ya que el público daba por hecho que se trataba de Volkswagen.

Gracias a esta pieza publicitaria, el Volkswagen Beetle se convirtió en el producto manufacturado más vendido. De esta forma el escarabajo se proclamó “el coche del pueblo”.

El utilizar la creatividad, por primera vez en un anuncio publicitario, supuso un nuevo punto de vista en esta materia.

DDB tiene que estar orgullo al saber que Think Small se ha convertido en una leyenda debido a todas estas cuestiones anteriormente mencionadas, considerándose de esta forma uno de los mejores anuncios gráficos de la historia publicitaria.

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