Los materiales contenidos en un cartucho de tóner son perfectamente reciclables si se gestionan de forma correcta. Así lo acredita un análisis realizado por Recyclia a traves de sus fundaciones Ecoasimelec, Ecofimática y Ecolum. La gestión de los cartuchos de impresión es un claro modelo de economía circular en el entorno de los residuos electrónicos.

Un kilogramo de cartuchos genera 442,4 gramos de plástico, 387,3 de hierro, 129,3 de polvo de tóner y 41 de aluminio que pueden emplearse en la fabricación de nuevos productos y el polvo de tóner en valorización energética. Otras opciones de reutilización de este polvo incluyen su uso en pinturas reflectantes o para asfaltado de carreteras.

Estos datos confirman el rápido desarrollo de la tecnología de reciclaje para cartuchos de impresión, considerados aparatos electrónicos y cuyo reciclaje es obligatorio para sus fabricantes desde el 15 de agosto de 2018.

Con carácter previo a la entrega en vigor de la obligación de reciclar estos consumibles, Recyclia puso en marcha Tragatóner/Tragatinta, configurándose como la primera iniciativa en España para recoger y gestionar los cartuchos de tóner y tinta de las impresoras. Desde entonces, está realizando un gran esfuerzo para acercar los contenedores a los usuarios, procediendo a su instalación en empresas, organismos públicos o privados y distribuidores que pueden solicitar su recogida a través de una plataforma electrónica.

 

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